viernes, 7 de octubre de 2016

Resumen de la obra literaria La Duquesa de Malfi


Por Esteban Balmore Cruz

Portada del libro "La Duquesa de Malfi".


Tipo de Obra: Drama
Autor: John Webster (1580-1638)
Género: Tragedia
Ubicación: Italia, siglo XVI
Estreno: 1613

Personajes principales:

Giovanna, duquesa de Malfi, de firmes convicciones e indoblegable carácter.
Antonio Bologna, segundo esposo de la duquesa.
Fernando, duque de Calabria, hermano gemelo de Giovanna, lunático y furibundo.
El cardenal, otro hermano de la duquesa, corrupto y desalmado.
Daniel de Bosola, enigmático personaje, empleado como espía, calculador y frío, resentido y cínico, verdugo de los hermanos.
Delio, cortesano, amigo entrañable de Antonio.
Cariola, sirvienta fiel de la duquesa Giovanna.
Castracio, viejo elemento de la “nobleza”, casado con Julia, una mujer mucho más joven que él.
Marqués de Pescara, un cortesano.
Conde Malateste, frecuentador de la corte del cardenal.
Julia, esposa de Castracio y amante secreta del cardenal.

Síntesis Literaria

Viuda, pero aún joven y atractiva, la duquesa de Malfi decide casarse a escondidas con el administrador de su hacienda, Antonio Bologna, un hombre honesto y eficiente, aunque de origen pobre; siendo este hecho del conocimiento únicamente de su fiel sirvienta, Cariola.  El motivo del secreto de esta unión es la férrea oposición que la  duquesa enfrenta por parte de sus dos hermanos, un cardenal radicado en Roma, y Fernando, duque de Calabria, quienes amenazadoramente le habían exigido no casarse otra vez, ya que secretamente planeaban heredar el título y propiedades de la dama, y no deseaban emparentar su familia con alguien que ellos consideraban de clase inferior. Para estar al tanto de los movimientos de ella, el duque se las ingenia para infiltrar en su residencia un espía, el enigmático Daniel de Bosola, como jefe de la caballeriza.

Un hijo nació de esa unión oculta, y el feliz padre desafortunadamente escribió el horóscopo del natalicio según la costumbre antigua, siguiendo las reglas de la astrología, extraviando el manuscrito, que fue encontrado por Bosola, quien de ese modo supo sobre el hijo de la duquesa, enviando de inmediato una carta a Roma para informar a los hermanos. El duque enfurecido juró que sólo la sangre de su hermana podría saciar su ira y amenazó con que una vez que supiera con certeza quién era el amante, estaría satisfecho solamente con la ruina completa de ella.

Pasó el tiempo y la duquesa procreó con su esposo dos hijos más, un segundo varón y una hembra. Antonio, habiéndole confiado a su amigo Delio los detalles de su relación, le confesó a éste que estaba preocupado porque el duque Fernando se mostraba muy tranquilo al respecto, y porque los habitantes de Malfi, no estando informados del matrimonio de la duquesa, la llamaban “ramera”. El duque  había llegado a Malfi para proponerle a su hermana al conde Malateste como segundo esposo, pero ella rechazó la proposición. Entretanto, Bosola no había podido descubrir quién era el padre de los  hijos de la duquesa.

Impaciente con su espía, Fernando decidió seguir un rumbo más intrépido, determinando entrar a la estancia privada de la duquesa para forzar una confesión de ella. Y esa noche, utilizando una llave que Bosola había conseguido furtivamente, el duque entró a su dormitorio, y bajo amenazas, ella confesó su segundo matrimonio, pero no reveló la identidad de su esposo. Después que el duque hubo salido de la habitación, ella llamó a Antonio y Cariola, y juntos planearon la huida de su esposo  antes de que el secreto fuera del conocimiento de sus hermanos. El plan consistía en hacer creer a los demás que Antonio había malversado finanzas, por lo que debía ser expulsado de Malfi, con el objeto de proteger la vida de ambos.

La duquesa, en presencia de Bosola y los oficiales de su guardia, acusó a Antonio de malversación y lo desterró, y él salió rumbo a Ancona, donde habían planeado que su esposa, hijos y Cariola, se le unirían más tarde. En una conversación posterior con la duquesa, el engañado Bosola confirmó su convicción en la honradez de Antonio, logrando con esto que ella le confiara el secreto de su matrimonio, al mismo tiempo que le pidió llevar joyas y dinero a su marido en Ancona. El espía, en tanto, le aconsejó hacer su salida de la corte hacia Ancona más decente, viajando por el Santuario de Loreto, para que la huida pareciera una peregrinación religiosa; luego de lo cual él viajó de inmediato a Roma, donde reveló los planes de Antonio y la duquesa al duque Fernando y el cardenal. Haciendo uso de su poderosa influencia, el maléfico prelado arregló el destierro de los fugitivos de Ancona.

Regresando de Roma, Bosola se reunió con la desafortunada pareja cerca de Loreto, trayendo una carta del duque Fernando en la que requería que Antonio se presentara ante él, en vista de que ya era de su conocimiento lo del matrimonio; pero Antonio se negó, y en vez de viajar a Roma, escapó llevándose a su hijo mayor a la ciudad de Milán. Después de esto, Bosola condujo a la duquesa (junto con sus otros dos hijos y sirvienta) de regreso a su palacio en Malfi,  en calidad de prisionera, por orden del lunático Fernando.

En duque visitó otra vez a su acongojada hermana en la penumbra de su cámara, poniéndole en sus manos lo que en apariencia era la mano de un muerto, como queriendo implicar que era del cadáver de Antonio. Más tarde, Bosola, siguiendo instrucciones de su desquiciado jefe, ingresó a la habitación y estranguló a la duquesa, quien recibió su muerte con dignidad y resignación. También Cariola y los niños fueron estrangulados. Después del grotesco hecho, Bosola exigió al duque Fernando su recompensa, pero éste, de manera sarcástica le contestó que la única recompensa por un crimen era el perdón.

Después de algún tiempo, en Milán, Antonio planeó visitar durante la noche en su aposento al cardenal, para intentar una reconciliación con ambos hermanos, habiendo escogido acercarse al cardenal porque era de su conocimiento que el duque Fernando había enloquecido después de haber causado el asesinato de la duquesa, desconociendo que el jerarca religioso había ordenado a Bosola esa misma tarde para buscarlo y asesinarlo, dado que ya era conocido que él se ocultaba en Milán. No obstante, durante el encuentro en que el cardenal había ordenado la búsqueda y asesinato de Antonio, Bosola acusó al cardenal de haber diseñado el asesinato de la duquesa y pidió su recompensa; pero la recompensa le fue negada, y el espía había determinado firmemente en su interior unir fuerzas con Antonio para vengar la muerte de Giovanna.

Pero esa fatídica noche todos los planes se malograron. En la oscuridad Bosola accidentalmente asesinó a Antonio, pensando que era el cardenal. Pero momentos después el burlado espía apuñaló al cardenal, dándole muerte; y él, a su vez, fue apuñalado por el duque Fernando, quien habíase precipitado en la habitación. En su agonía, haciendo su último esfuerzo, Bosola acuchilló al duque y ambos murieron. Los guardias irrumpieron en los aposentos para descubrir los cadáveres, y en la confusión de lo sucedido, un cortesano trajo al joven hijo de la duquesa de Malfi y Antonio, el único sobreviviente de la familia que había sido llevado a Milán por su fallecido padre, y fue proclamado en el acto el nuevo gobernante y dueño de las tierras y otros bienes que habían pertenecido a su desdichada madre y sus ambiciosos tíos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario