jueves, 22 de octubre de 2015

 Testimonio de un mártir luchador por los derechos humanos.

Por Fidel A. Romero “Fidel Zarco”

La Policía de Hacienda fue uno de los “cuerpos de seguridad” más temidos por la población salvadoreña, mayoritariamente en el campo.  Su servicio de inteligencia, SII, parte del engranaje del servicio de inteligencia centralizado por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCFA ) en la guerra civil y  en estrecha relación con asesores del Pentágono reciben la orden de actuar y neutralizar la Comisión de los Derechos Humanos de El Salvador (CDHES).  Esta había ganado gran presencia en la defensa de los derechos civiles; había pagado un alto costo para ganar esa presencia: vidas de algunos de sus dirigentes, activistas torturados y desaparecidos.
 
En esa época el sentimiento de repudio a lo que oliera a oficial y represión serbia como estímulo para incrementar la organización y resistencia civil y la CDHES tenía presencia, respaldo y credibilidad dentro y fuera del país.  Su papel destacado y de denuncia era un serio dolor de cabeza para la consecución de los planes contrainsurgentes que hacían esfuerzos por decantar la guerra a favor gubernamental para lo cual necesitaban ganarse el corazón y la mente de la población a cualesquier costo mediante aplicando planes complementarios en lo militar, político, técnico y propaganda: planes de guerra psicológica. 

En ese marco, la CDHES desde su fundación, había sido non grata por el oficialismo de turno, y el acoso iba en aumento en la medida arreciaba la complejidad del conflicto que se vivía en el país.  El  acoso a la organización no gubernamental es transformado en algo más complejo: atentados dinamiteros, persecución a sus dirigentes, capturas torturas y desaparecidos y algo más en 1986: someterla a un plan muy agudo consistente en confundir a la sociedad mediante declaraciones de líderes luchadores sociales que gozaban de gran reputación y arraigo ya que habían tenido algún éxito en ese campo como lo fue con Alejandro Montenegro, Napoleón Romero, ambos ex miembros de comisiones políticas partidarias de las dos organizaciones mayoritarias que conformaban al FMLN histórico.  Estos,  y otros que habían sido capturados y no solo  “convencidos de colaborar con el plan de pacificación del gobierno”  sino que también con ellos habían montado campañas sonadas para desprestigiar a las organizaciones a que habían pertenecido, con ello trataban de desmoralizar a la base militante y simpatizantes del proyecto popular. 
Por supuesto que los métodos ocupados para convencer algún dirigente no es necesario tener mucha imaginación para saber que de por medio siempre hubo tortura de todo tipo y mucho recursos técnico-económico.  Es la aplicación de la inteligencia militar sin escatimar recursos, todos para ser usado como un arma de guerra sin complejos morales o éticos.

Herbert Anaya por su trabajo y liderazgo así como su peso ganado en el ámbito nacional e internacional lo hizo acreedor de ser objetivo en los planes de guerra sucia orquestados por la inteligencia centralizada asesorada por el pentágono.  Necesitaban no sólo neutralizar aquel líder, que estaba en el relevo del Arzobispo mártir en el papel de ser “La Voz de los sin voz” en el país, sino que también confundir a su amplia base social que le escuchaba y desprestigiar de paso al considerado enemigo político militar más fuerte del momento: al FMLN histórico incluyendo a los más beligerante, al ERP.  El plan es perfecto para los planeadores intelectuales y para los ejecutores directos: la SII de la P.H. y específicamente al equipo experto para hacer el trabajo sucio cuyo jefe era el capitán Cartagena.  A toda costa había que descabezar y neutralizar a la dirigencia de la CDHES.


A continuación presentamos algunos párrafos de un escrito inédito de Herbert Anaya Sanabria que da cuenta sobre la experiencia vivida en sus días de cautiverio desaparecido en las bartolinas del cuartel central de la P.H. en 1986.
El escrito es extenso, solo sacamos tres partes: el momento de la captura, el periodo de ablandamiento para confundirlo de sus convicciones con la tortura psicología para luego pasar a otros párrafos que dan cuenta de la etapa de tortura física:. 

a)-En su captura:

 “…un conjunto de gritos se confunden, son mis hijos intuyendo confusos el peligro en fracciones de segundo unas garras sujetan los brazos y me lanzan al sitio donde habita el monstruo y la bestia… ¡No a  mi papi no!! ¡Se roban a mi papi!! Esas fueron las últimas expresiones estrelladas impotentes sobre la puerta metálica liberando su fuerza al cerrarse…estoy confuso, siento la cara ardiendo, pero el instinto está claro lo de siempre temido y esperando ¡Estoy capturado!! ¡Estoy secuestrado!! Insistía en repetir mi afligido pensamiento.  
 
 Las “chachas” se hunden hasta hinchar de cólera las venas donde nace el niño que escribe mis ideas, “este es” decía un simiesco civil “pronto acabaría”, la preocupación de no seguir trabajando por la justicia es más fuerte,  que la posibilidad cierta de mi muerte, esta es sólo un instante, lo otro constituye la totalidad de mi vida.

Los instantes constituyen el agujero negro que encarcela el tiempo sin dejarlo volar como al ave de mis sueños, los minutos se vuelven espacios de tiempo interminables, el cuerpo vibra cual agua agitada, el rostro  arde, insiste en el preludio de un holocausto, la naturaleza humana se percibe sin romanticismo, sin libido de bohemio sin serenidad platónica; nos convertimos simplemente en el hombre frente al cadalso sin posibilidad frente al animal que afila la espada para herirte preparando el lecho de rosas de Cuactemoc, con la tranquilidad pasmosa de cancerbero, ¡Sí, por qué no decirlo! para trasladarte a las aguas hediondas del sufrimiento, a una realidad inconcebible por los sentidos.
-¡Jacinto Morales, nunca creíste que ibas a  estar aquí con nosotros!!.

Esa voz era pausada y grave, seguros de tener a quien ansiaban tener, les oía el triunfo a su manera en esa escala de sonidos Faustino.

-¡Miren a quién tenemos aquí! ¡Balbuceaban entre risas unas botas! “junglas” que miraba por debajo de mis apretadas vendas.

-¡Dónde estaré, dónde! será una cárcel clandestina o un cuerpo de seguridad? Recordaba los miles de testimonios clasificados y tomados en las oficinas ahora con tristeza reconocía ser una de las partes protagonistas de esa dura experiencia: De un fondo sin origen venían hasta mí, el tableteo de alguna máquina de escribir moviendo sus teclas… estarán presas igual que yo…¡Quítenle las esposas, quítate la ropa, sáquenle todo de las bolsas!...

El interrogatorio, según narran los presos políticos que escasamente han sobrevida de esa época, empezaban por la parte psicológica, abusando al prisionero en todos sus derechos, con información falsa, amenazando asesinar a la familia, ocupando dos tipos de interrogadores ( Verdugos) uno haciendo el papel de amigo y humano mientras que el otro mostrando lo más despiadado que puede haber.  Ambos forman parte del mismo equipo de interrogadores con movimientos y frases finamente estudiadas para producir el efecto deseado a la victima de turno.  Herbert Anaya conocía de esos métodos por los testimonios que recibían en la oficina de los derechos humanos donde era su presidente.  El tiempo trascurría y como conocedor de las leyes salvadoreñas calculaba el tiempo para ser consignado o ser un número más dentro de las estadísticas de desaparecidos.., continuado con el testimonio escrito por Herbert antes que lo asesinaran.

b)-El periodo de ablandamiento para confundirlo de sus convicciones con la tortura psicología:

-¡No tengo nada que decir! Si ustedes dicen que ya lo saben todo, cual es la insistencia que diga algo…pongan todo lo que ustedes quieran…

-Es que ya lo sabemos todo, pero vos de tu propia boca nos vas a decir lo que queremos y además te vamos a convencer de tus “errores” y no vas a salir de aquí hasta que hagas una renuncia pública de tu “organización” y te arrepintás públicamente de tus errores, o crees vos que los traemos aquí sólo para consignarlos ¡No jodás Jacinto! De aquí vas a salir bien convencido, ustedes sólo daño producen al pueblo, ustedes son los culpables de la desinformación por eso les pagan bien, aunque hoy sólo los comunistas de siempre les hacen caso, sólo ellos son los que hablan babosadas allá afuera.

-¡A mi de todos modos me van a matar!

- ¡Mirá! Quitate eso de la cabeza, de tantas mentiras que has dicho que se han formado la idea que los vamos a torturar, a matar o a saber cuántas cosas más… lo que debes entender es que estas perdido y si no colaboras de todos modos tu “organización” te va a matar, ellos no perdonan estos errores… todos están colaborando solo vos sos el necio… ¡ya vamos a traer una gente para que diga quien sos! Deja de estarte haciendo el maje y perdiendo el tiempo… (Interrupción)… entra sin avisar un hombre de civil con una cámara fotográfica… póngase esta camiseta (tipo ban lon color negra), lleva en la otra mano un vidrio ahumado con tizne… colócate allí, mira la cámara y ¡zaz!, ahora de lado ¡zaz!... vení, quítate la camiseta… ¿Cómo te llamas? Herbert Ernesto… alias Jacinto Morales agrega el mencionado sujeto, pone una  ficha sobre el escritorio me agarra uno a uno los dedos los unta de tile y obliga a colocarlos sobre la ficha blanca hasta dejar diez formas ovaladas… da la media vuelta y se va…

- Bueno Jacinto yo ya me canse con vos, será mejor que colabores, los “otros” tendrán sus métodos…

- Y que no dicen que ya no torturan pues, hasta ahora lo único que les hace falta es golpearme…   
   
- Bueno, tómalo como querrás, es problema tuyo, se levanta y se va… al salir agrega… pensálo todavía es tiempo…quedo solo… ¿Cuántos días habrán pasado? Que estará pasando afuera? Había perdido la noción del tiempo, los pies elaboran reacciones agudas, se habían hinchado y ardían al tocarme, los dedos se hundían quedando oquedades como señales de presión… que habrá pasado con mi esposa y mis hijos? Hay algo que no puedo perdonarles a estos hijos de la gran puta y es haberle apuntado con sus armas a tres niños (la mayor de seis años y la menor de tres años) solo imagino la angustia de los niños salvadoreños PASANDO esa experiencia, para capturarme no necesitaban hacer todo ese despliegue de fuerza y amenaza somos gente pública y nunca hemos andado con armas, hasta en eso reflejan su mentalidad guerrerista y simiesca, por algo el pueblo los califica justamente de “gorilas”, el cansancio había aprovechado para tirarse, al suelo, sintiéndole heladito y refrescante… de repente la puerta se abre y.- ¡Ve que vergon, achís ve este, si no estás de vacaciones! ¡Levántate, subí los brazos, voltéate hacia la pared! Como estas descansadito necesitas hacer ejercicios y estos siguen sin dar pausa ninguna hasta ese momento no me han dejado dormir, ni un “bocado” de nada, ni agua, ciento reseca la boca.

  - Ya no aguanto!

- ¡Ni nosotros a vos! Colaborá, mirá como serás de pendejo, mirá como tenés los pies por baboso los otros mirá, hasta descansando están… ¡quedate parado! ¡Poné firmes los pies!. ….

Después de resistir durante nueve días continuos toda la tortura psicológica consistente en: no permitirle dormir, amenazas a la familia, estar desaparecido, vendado, sin agua o alimentos, de pie con sus manos arriba, limitado de hacer sus necesidades fisiológicas.  Luchando contra la burla y desprecio de los interrogadores, Herbert Anaya está consciente que empieza otra etapa dentro del interrogatorio: los golpes estudiados de la tortura física:

-¡Siéntenlo! Dijo alguien imperativamente. ¡Quítenle la venda!.

C)-Otros parafraseo que dan cuenta de la etapa de tortura física y continuidad de la estrategia para dilatar el tiempo necesitado para definir su consignación ante tribunales o convertirse en otro número de la larga lista de desaparecidos:

Acto seguido comienza una, ¡No, dos manos a sobreponer otra venda!
Mando una especie de colchoncito en la parte superior de la cabeza y no por consideración, el objetivo es obviar o señales del futuro que salía a mi encuentro.

- ¡Así que no vas a hablar! Y suelta un golpe sobre la frente… ¡Por necio! Ahora lo hacía en la región occipital… ¡Por tonto! Y ¡Paf! En la cara… ¡Te gusta verdad Jacinto! Y soltó una serie de golpes sobre con las palmas de las manos sobre la boca… no respondo nada… la respiración de impulsiva se volvió jadeante, la piel ardía, daba la impresión de ser gruesa; los golpes se fueron repitiendo y repitiendo… advierte cansancio en el torturador, imagino sus puños adoloridos ¡Sentáte! Y sigue el trabajo un poco más, luego sale…

-Una presencia humana sigilosa se acerca por la espalda y sin mediar palabra latiga mis oídos de manera simultánea y continua ¡duelen de verdad  que duelen! Un zumbido queda prendido; mientras una aguja se clava en la base del cráneo, consecuente con el producto del momento; este quizás sea un golpe estudiado, el interrogador se coloca por la parte de atrás y con las palmas de la mano abierta dan en el órgano auditivo, creando un vacío en el oído externo, que comprime el aire hasta el interior del mismo; les gustaba ensayarlo para hacer sufrimiento y preocupación en el detenido; no voy a repetir acerca del trabajo del interrogador, pero sabrán la satisfacción de éste inhumano ser aprovechando el estado de indefensión del capturado, es la única manera como pueden ocultar sus complejos de inferioridad, los traumas enfermizos de su impotencia e incapacidad. Duarte con su innoble y demagógica política de Derechos Humanos, ha engendrado una raza de humanoides insensibles a la naturaleza de los sentimientos nobles, de los supremos ideales que marcan niveles superiores de convivencia, motivos de nuestra lucha. ¿Qué pueden entender de justicia, de libertad, de paz e igualdad? Si su mundo real es la tortura, esforzados a tecnificar los métodos físicos y psicológicos de presión; su única razón de existencia es interrogar e inducir confesiones amañadas y formadas… las golpizas finalizan por cansancio del militar interrogador o por el término de su “turno” de trabajo, me dejan algunos instantes mientras se opera el cambio…

-¡Quieres más o vas a hablar! No hay respuesta de parte mía, está operando el mecanismo de autodefensa; estoy lejos, he subido las partes altas de la madre tierra, espero una nubecilla inquieta, ha llamado mi atención las protuberancias afelpadas de brillo y calor, ¡ya viene, está cerca! Me voy con ella.

¿Qué pequeños son los hombres? ¿Cuánto me falta crecer? ¡Somos los cavernícolas modernos! Que palabra inventará el futuro para calificarnos, ¡nosotros hablamos del troglodita!... veo el mar salpicado de pequeñitas crestas blancas, ¡Sancocho! Un ave de fuego se ha posado cerca y canta con las cuerdas que quise modular un día, de repente se lanza en picada hasta formar una isla navegando en el agua… acomodo mi cabeza sobre una blanda piedra y duermo, sueño estar al borde de un amanecer; la nave avanza, vuela en la intercepción de la luz y la sombra, en el punto clave, donde no es posible afirmar si estás cubierto de uno o ambos polos de la unidad contradictoria… Amiga nube, procura caminar despacio ¿acaso no es grata la sensación? Quédate un poco más; al parecer no atendió mi súplica, deja entrever el filo cortando el espacio y fingiendo ser grande por la lente cóncava de la atmósfera, se alzó altiva, trato de reconocer los cerros que le acompañan, estoy casi seguro del “gigante y el pericón” veo los fusiles del pueblo, son la razón y la justicia… creciendo, hasta alcanzar el portentoso sueño… un “talegazo” me aparto del mismo haciendo “tastasear” el taburete,

-¿Cuánto vas a aguantar “héroe”? No hay respuesta, éste señor comienza a provocar asfixia, aprieta la mano en función de tenaza sobre mi garganta, de repente suelta, quizá cuando advierte que el detenido la ésta “raneando” , es decir que ya no aguanta, lo repite muchas veces intercalando golpes principalmente en la cabeza ¿Qué tendrán éstos contra mi cabeza? Preferiría dañaran cualquier parte del organismo, pero no el cerebro, temía una lesión que neutralizara la función de pensar ¿O quizá quisieran sacar o exprimir las ideas que no pueden combatir? Aprovecho la oportunidad para decir hoy a los interrogadores… ¡Será en otra ocasión, estén seguros que la tendrán! Para volarme los sesos de un disparo. El interrogador sale exhausto, hace recordar que también estoy cansado…



Continuara….