sábado, 29 de agosto de 2015

SOBRE HECTOR HERNANDEZ, “Calin”. 

Calin al final de la guerra civil en 1992.  Foto tomada del Face Book
Calin era del contingente pionero del proceso revolucionario salvadoreño, maestro originario de Jocoatique-Morazán, cuadro organizador destacado en el oriente del país previo y durante toda la guerra civil.  Su aporte como militante del proceso es invaluable.  Calin fue un cuadro militante de pensamiento analítico profundo, de los que producían y creaban línea política y militar, desinteresado en el nivel y responsabilidad partidaria daba el debate hasta convencer o ser convencido de lo correcto de la línea; hacía su trabajo con dedicación y mucha pasión, disfrutaba el momento tomando lo positivo de todo, su eterna sonrisa muchas veces acompañada de un agudo sarcasmo reflexivo dejaba enseñanza a quien le escuchaba.

De mis apuntes archivados hay muchas anécdotas donde Calin es protagonista.  Seleccioné una que relata eventos de 1981, en donde Calin muestra su calidad como jefe revolucionario y su calidad humana.

Noé gravemente herido, sus orines le salvaron la vida: unidad de Charrasca al refuerzo.  Laura, radista asistente de una cirugía bajo mortereo constante en La Cruz-Jucuaran.
Por Fidel A. Romero "Fidel Zarco".

Después de algunos meses de haber dejado el campamento del Zalamo y ya instalado en el Jícaro, la antigua zona era visitada y atendida por unidades de expansión política.  El monte crecido había hecho casi desaparecer los caminos tradicionalmente usados, ya bien entrado el invierno su geografía había cambiado y era una zona boscosa intermedia hacia la Joyona-Chilanguera, El Progreso, Las Iguanas, Chirilagua, Guadalupe etc.

A media mañana llega a la clínica Tony “Charrasca” para informarme que en La Cruz había un herido grave necesitando la atención de un médico en forma urgente.  El herido era Noé, miembro de la unidad de expansión de ese lado, uno de los tantos colectivos que Calin atendía, la cual había sido emboscada en un sector cerca de Chirilagua hacía 8 días.  Todos lo daban por muerto, sin embargo nadie daba noticias de haber encontrado su cadáver.

Tony[1] tenía a su cargo la unidad de fuerza especial en formación que no pasaba de una veintena de jóvenes de los más aguerridos y disciplinados del momento.  Tony era estricto con ellos para formarles en la disciplina militar.

El mensaje que Tony dio al llegar a la clínica decía:
-Doctor,…Calin necesita de los dos, yo salgo con mi unidad en 5 minutos, voy como refuerzo porque el enemigo esta martillando y se presume que también entrara a la zona.  Si está listo es mejor que se vaya con nosotros con buena seguridad.
-Mi mochila siempre está preparada esperando salidas de emergencia, la tardanza solo es ponerla en mi espalda.

Charrasca se ríe silenciosamente, era un buen compañero de quien yo percibía en el fondo alguna goma moral por la caída en combate de Gina en una línea de fuego en donde ella había quedado sola cuidando la posición, posición que era defendida por la fuerza que Charrasca comandaba en el cerro de Conchagua, de ahí su expresión: “Si está listo es mejor que se venga con nosotros con buena seguridad”.

-Está bien compa Fidel, usted me sale más acelerado que mis muchachos, solo déjeme fumarme este cigarro y tomar un trago de café de su clínica, le prometo que no habrá demora ni de un segundo, aquí pasarán mis muchachos en cinco minutos.
En el tiempo indicado por Tony, la veintena de muchachos que formaban la unidad especial llegan a trote moderado en fila india, listos para salir de inmediato.  Parados en formación perfecta esperaban órdenes del jefe, éste se acerca y dice:

-Iremos a trote moderado hasta llegar al lugar, El compa Fidel, dos de ustedes y yo iremos en la retaguardia, tres de ustedes se adelantan 100 metros de la columna.  Esta es una marcha militar a trote moderado, a cumplir la misión, ¡salir!

Todos zapatearon en trote estacionario mientras se guardaba la distancia de aquella marcha.  Ese camino se hacía a paso de guerrillero joven y sin carga en alrededor de dos hora durante tiempo normal, ahora se esperaba hacerlo en menos de una.  Tomé el ritmo trotando con ellos, mi condición física no era mala pero no para igualar a esa unidad que era mantenida en ejercicio constate, además, yo cargaba mi mochila en donde siempre tenía un equipo quirúrgico con dos litros de suero.  Después de 15 minutos de haber salido, todos íbamos bañados en sudor, yo sentía que me faltaba el aire y empezaba a disminuir el paso, rezagando esa parte de la columna.  Charrasca se da cuenta que poco a poco nos vamos separando, sin detener la marcha se detiene y dice:

-¿Qué pasa doctor que se está rezagando?
-Tengo menos resistencia física que ustedes pero también mi mochila pesa y ustedes solo cargan su equipo.
-Deme la mochila, la cargaremos entre todos hasta llegar al lugar.  ¡Habérmelo dicho desde que salimos! 

De esa forma pude resistir aquel trote continuo sin rezagarme, llegando al lugar donde estaba Calin en su improvisado campamento bajo un enorme árbol a cargo del herido quien estaba a un lado y que todos dábamos por muerto desde hacía días.  Calin nos dice:

-Qué bueno que han llegado rápido, el enemigo a mortereando el área y empieza a avanzar, luego tendremos que movernos de aquí.  ¿Si puedes decirme cuánto tiempo necesitas para atender a Noé?
-Noé no aguanta ser movilizado así como está, necesita ser hidratado y operado aquí mismo, si lo movemos se nos muere.

-Y…, cuánto tiempo necesitas para eso?
-Mínimo dos horas, pero también necesitaría a un brigadista que me ayude, solo es imposible que lo haga: hidratarlo, signos vitales, amputarle su brazo que está destruido lleno de gusanos.
-Ya oístes Tony, con tu gente irás a reforzar los flancos descubiertos y aquí entre todos salvaremos a Noé, Fidel debe disponer de ese tiempo para salvar al compa.

Laura, su radista, estaba escuchando la conversación y dijo:

-Me permiten, si alguien agarra el radio, yo puedo ayudar a Fidel, yo he sido enfermera y conozco perfectamente lo que El dice.

-Dame ese radio mamita, ya dije que entre todos salvaremos a Noé, dijo Calin.

Aquel compañero herido había sido trasladado en hamaca por pobladores hasta el lugar, no le habían dado agua esperando el criterio del médico.  Lo habían encontrado a la orilla de un piñal enmascarado cubierto de ramas espinosas, por no poder salir no había tomado agua desde que se enterró en el lugar de la emboscada, tenía su brazo derecho destruido hasta la altura del codo y completamente engusanado[2].
Laura era una compañera con rasgos y modales finos, alta, delgada, amigable y usaba una boina negra que la hacía ver más elegante.  Sonríe y dice:

-Estoy a sus órdenes doctor, dígame todo en lo que necesita que le ayude.
-Primero ponerle este suero a chorro, prepara algo para sostenerlo a regular altura mientras le tomo la vena, luego prepara agua estéril con este químico, después empiezas a lavar todo el miembro, cuando Noé esté en condiciones de tragar hay que darle de beber agua despacio para que no vomite.  Los materiales ya están estériles pero no tengo sierra para cortar hueso, prepara eso mientras hablo con Calin.

Bajo aquel árbol convertido en puesto de mando y sala de operación quirúrgica todo fue preparado bajo continuas explosiones de mortero, se escuchaban nutridas balaceras a regular distancia, no era fácil concentrarse cuando los bombazos caían a pocos metros de nuestro lugar de trabajo.  Noé fue anestesiado para operar su brazo inservible, Calin con frecuencia se acercaba para preguntar cuánto tiempo más tomaría aquello, hasta que dijo:

-Fidel, solo tenemos 15 minutos para quitarnos de aquí, los compas ya perdieron su última posición de defensa.
-Hemos terminado Calin, Noé ya puede ser trasladado en hamaca, sólo le adaptaremos el segundo suero y que se lo lleven para el Jícaro. Luego Calin agrega:
-Tú te mueves con Él para vigilar cuando despierte.  Aquí hemos tenido una victoria, los cuilios no pasaron el tiempo que dijiste, aguantamos algo más de dos horas y no tenemos bajas.  Y Noé tiene que explicar cómo es que sobrevivió sin tomar agua.



[1] Tony era un nicaragüense internacionalista que se integra a finales de Diciembre de 1980, había entrado vía Tortugas de la playa del Caracol por Agua Fría en uno de los viajes logísticos de Tino.
[2] Vocablo local, de uso campesino, para indicar infestación de gusanos.